Esta sería una aclaración a la pregunta 77. No obstante hay que decir que en el libro viene más y mejor explicada.
El gran problema del contractualismo es que por una parte clama por una organización minuciosa de la vida social y de las relaciones con los demás y lo hace para salvaguardar la libertad de los que viven en la sociedad, de cada individuo. Sin embargo, si yo realizo una planeación de la vida social excesiva entonces ahogo la iniciativa personal y las relaciones humanas. Tengo una sociedad de individuos que saben lo que no tienen que hacer pero que no se preocupan en absoluto por los demás. Es, en muchos casos, lo que ocurre en la sociedad de Estados Unidos. Donde es fácil poner denuncias pero es difícil hacer buenos amigos. El contractualismo llena a la sociedad de leyes, de contratos, pero de gente solitaria. Es una forma indirecta de llegar a la misma "razón pública" del comunismo, en este caso por la salvaguarda obsesiva de la intimidad de los ciudadanos. No se puede ser libre socialmente hablando solamente conociendo los propios derechos y haciendo que nadie los viole, es necesario, también, crear una cultura de la participación social que vaya más allá de las limitaciones de las leyes.
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